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Consejos para enamorar una mujer

La primera impresión importa

Es importante cuidar el aspecto físico en la primera cita, ir bien arreglado. Elige un sitio agradable, íntimo, que se pueda hablar, que diga que eres un hombre con buen gusto.

Escúchala y sé atento

Sé cortes pero que ella no se sienta incómoda. Ser atentos no significa perder la naturalidad.

No presiones, manten la calma

Al final son ellas las que eligen, y no hay mejor manera de perder a alguien que acosándola. Las prisas no son tus aliadas, mejor dala su tiempo.

5 Observa las sutiles señales que te enviará, hablamos del lenguaje no verbal, para saber cuando debes avanzar y no parecer impaciente.

6 Muéstrate relajado y receptivo a lo que te cuente. Hazle preguntas, sin caer en la indiscreción para que ella vea que te interesa lo que le estás explicando.

7 Sonríe a menudo y no seas agresivo, aunque debes transmitir que estás seguro de ti mismo.

8 Evita hablar en una primera cita de problemas o de tus parejas anteriores. Prepara anécdotas y temas de conversación divertidos. Si la haces reír tendrás mucho ganado.

9 Si es un poco tímida, habla con voz suave y mírala en el entrecejo para que no se sienta incómoda. Repite su nombre y acompasa tus gestos con los suyos para que se encuentre a gusto a tu lado.

10 Lanza una proposición sutil - ¿una exposición, una conferencia? - para quedar otro día. Cuando te despidas, dedícale algún cumplido, pero sin pasarte.

Recuerda que el objetivo es conoceros y descubrir la química entre vosotros. Un encuentro es mucho más que una cita: estáis buscando una pareja, no estáis buscando ni sexo ni un simple entretenimiento. Tampoco cabe esperar que el amor aparezca con la primera copa, pero quizás sí la amistad. Sois dos personas que quieren conocerse, por ahora sobran los amigos y amigas, y los ex... y la familia tendrá que esperar. ¡Y sé sincero!

QUÉ HACER EN LA PRIMERA CITA


Las primeras citas representan motivo de estrés y de incertidumbre. Vístete y compórtate de la manera más natural para que proyectes una imagen casual y de seguridad personal.

Muchos se preocupan por cómo pasar la prueba de la primera cita. La clave está en la forma en que ambos se comunican, tanto con la voz como con los gestos. Ve preparado, ponte atento a las señales que envía la otra persona, pero, sobre todo, disfruta el momento.

La primera cita es sinónimo de incertidumbre y temor, sobre todo, si apenas estás incursionando en ese mundo. Sólo recuerda que si confías en ti y estás consciente de lo que puede funcionar, estarás dando un paso hacia una experiencia tranquila y feliz. Así que no dejes que los nervios te coman y pon atención a los siguientes consejos para que sepas de antemano qué hacer y qué identificar.

¿DE QUÉ HABLAR?
Una de las complicaciones más comunes es la comunicación. Es difícil conversar con alguien que no conoces mucho y no sabes si comparten temas y opiniones. En esa dificultad reside la respuesta. La tarea de ambos es la de averiguar los gustos y preferencias del otro para ver si hay puntos en común que puedan llevar esta relación al éxito.

Así que debes preguntarle sobre sus aficiones y pasatiempos como el cine, la música, la lectura, la televisión, el deporte, etc.

Una buena idea para acelerar el proceso de conocer y familiarizarse con quien sales, es hablar de anécdotas personales. Cuéntale sobre tu situación actual y pasada de tu vida, sobre todo, aquellas historias que sean pertinentes y divertidas. De esta forma, sentirán que se conocen cada vez más uno al otro y se irán acercando intelectual y emocionalmente.

Aunque tener una idea en la cabeza de los posibles temas de conversación es una buena opción, también es cierto que no debes ir con un guión preparado. Es mejor que dejes un gran margen a la espontaneidad para que la plática no sea acartonada y predecible.

¿DE QUÉ NO HABLAR?
La conversación inicial es para conocerse mutuamente, pero no de forma tan profunda como para abarcar todo. Algunas cosas se deben dejar para cuando haya más confianza.

Un ejemplo claro son las cuestiones íntimas. Temas como el sexo, los sentimientos profundos y los problemas familiares deben ser dejados para cuando la relación esté más avanzada.

Tampoco se te ocurra hablar de tus relaciones anteriores. Es un problema típico que se traiga a colación a la antigua pareja e, incluso, se compare con la que se está saliendo.
Lo único que provocas es mostrarte inseguro, incapaz de dejar el pasado y desinteresado por el presente y el futuro. Otros temas que son muy espinosos en la primera cita son los polémicos.

No te abras ni ocasiones que tu pareja se abra en temas como política, religión y moral. Si lo haces puede prestarse a equivocaciones y llevarse la impresión de que la otra persona no vale la pena.

¿CÓMO HABLAR?
Ante todo, debes ser tú mismo. No proyectes una personalidad o unos valores que no tienes porque si empiezas con mentiras, en el futuro te será difícil mantenerlas y la relación terminará en desgracia.

Adopta un tono intermedio en tus conversaciones: no seas tan serio, pero tampoco te la pases haciendo bromas. La idea no es parecerse a una estatua ni a un payaso, sino mostrar discreción con bromas ocasionales.

Las bromas son muy importantes porque, entre más hagas reír al otro, más fácil caerá en tus redes, pero no te extralimites en su cantidad y mucho menos las hagas de mal gusto.

No acapares la conversación ni tampoco te quedes totalmente callado. Un rol muy activo o muy pasivo hace que haya un desequilibrio que hará sentir incómodos a ambos.

Analiza paso a paso la plática para que sepas cuándo hablar y cuándo callar. El manejo de los tiempos es muy importante.

Sé muy amable en tu tono y has algunos cumplidos leves. Procura no sobrepasarte porque con quien sales pensará que son falsas adulaciones para conquistarlo.

LENGUAJE NO HABLADO
En el mundo del amor, las acciones y las actitudes hablan más que las palabras. Así que procura tener gestos que transmitan interés y confianza. Al mismo tiempo trata de identificarlos en la otra persona en busca de señales que te digan que la cita va bien.

Antes que nada debes comprender que la atención lo es todo. Si la persona con quien sales se da cuenta que la tiene toda, creerá que realmente te importa y que estás interesado.

Así que procura enfocarte en lo que estás haciendo. Esto significa que debes ver a tu pareja y no a nadie más. También debes verla a la cara y dar señales de que estás muy interesado en su plática.

También da y detecta miradas breves. Una mirada fija en tus ojos, con la pupila dilatada, que ocasionalmente se desvía, delata que la otra persona está muy interesada en ti, incluso es una señal de que le gustas.

Da y aprende a identificar breves contactos físicos cuando sea pertinente. Los mejores contactos son los que suceden de forma espontánea, sobre todo, a la hora de que ambos están riendo. Una pequeña palmada en la mano o en el brazo es una señal clara de que hay alguna chispa entre los dos.

¡Entérate!
Una cita perfecta
Para que todo salga bien debes tener más o menos pensado lo que vas a hacer.

Primero que nada, toma en cuenta que no todo es perfecto y que puede haber fallas en tu plan. Un restaurante cerrado o un día de lluvia pueden echar por la borda tus planes originales, por lo que debes tener un plan alternativo para que tu salida no termine por fracasar.

Como es tu primera cita, es bueno que la planees de modo que sea corta. No sabes si con quien saldrás te agradará. Así tienes la ventaja de que si te gustó pasar tiempo con esa persona pueden seguir en otro lado pero, si no, podrás irte a tu casa en un par de horas y no habrá problemas.

Escoge un lugar neutral donde se pueda platicar y ambos estén a gusto. Recuerda que el propósito principal de una primera cita es hablar, por lo que un café, un restaurante, un parque o un bar tranquilo son buenas opciones.

Ponte bien de acuerdo del lugar y el tipo de ropa que ambos usarán para que no haya diferencias embarazosas. Ya que lo hayas hecho elige tu mejor ropa para la ocasión. Si tienes algo nuevo, úsalo, te dará aún más confianza en ti mismo.

El respeto es la base de las relaciones humanas y mucho más cuando apenas están empezando. No demuestres ser una persona respetuosa con palabras sino con acciones específicas.

Sé muy puntual. Llegar tarde implica una falta de respeto al pacto que estableciste con tu pareja y significa empezar con el pie izquierdo.

Recuerda que las primeras impresiones cuentan mucho y si ésta es no ser puntual, el otro pensará que eres descuidado o que, simplemente, no te interesa.

 
 
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